viernes, 8 de abril de 2016

Aprendizaje Emocional en los niños

Por Nathaly Urias.

Inteligencia emocional, muchos conocemos ese término, pero muchos otros no. Esto ocurre porque nadie nos habla de la importancia de la misma.
Para los que desconocían de ella, la Inteligencia Emocional (I.E.) puede definirse como la capacidad que tiene una persona de manejar, entender, seleccionar y trabajar sus emociones y las de los demás con eficiencia y generando resultados positivos. En otras palabras, es la habilidad de la gestión correcta de las emociones.
Según el autor Daniel Goleman, la inteligencia emocional nos permite:
Tomar conciencia de nuestras emociones.
Comprender los sentimientos de los demás.
Tolerar las presiones y frustraciones que soportamos en el trabajo.
Acentuar nuestra capacidad de trabajar en equipo.
Adoptar una actitud empática y social que nos brindará mayores posibilidades de desarrollo personal.
Participar, deliberar y convivir con todos desde un ambiente armónico y de paz.
Una vez dejando en claro el concepto, pasaré a lo siguiente.
Desafortunadamente, en nuestro país, los sistemas educativos no desarrollan la I.E, situación, que sin darnos cuenta repercute de forma negativa en la población.
Los profesores, de la mano de los padres de familia, deberían de tener como obligación el desarrollar las habilidades emocionales de sus alumnos, comenzando desde pequeños.
Un niño que no sabe gestionar sus emociones, no puede dar lo máximo de sí mismo en el proceso de aprendizaje.
Puedo dar como ejemplo de ello, si comparamos a un niño que se encuentra muy alegre y motivado, su familia lo quiere, aprueba con excelencia sus exámenes y es el alumno ejemplar de su clase. Por otro lado, tenemos a un niño que vive día a día bullying en la escuela, que por problemas familiares no logró concentrarse y obtuvo mala puntuación en un exámen, y el profesor lo trata distinto a sus compañeros, por ser más “tonto” o de lento aprendizaje.
En ambos casos, son sus emociones los condujeron a distintos resultados finales.
El menor, debe de aprender a gestionar sus emociones correctamente, esto lo puede desarrollar viviendo ejemplos constantes de las personas que lo rodean. Recibiendo el apoyo de sus padres y profesores, realizando actividades que activen su sensibilidad y sus emociones, desarrollando empatía, autoconfianza, manejo del estrés, entre otras.
En la inteligencia emocional, se encuentran dos factores de suma importancia: la Inteligencia Intrapersonal, y la Inteligencia Interpersonal.
La Intrapersonal, se refiere al conocerse uno mismo, al ser inteligente en el manejo de nuestras propias emociones.
La Interpersonal se refiere al entendimiento y comprendimiento de las personas que nos rodean, para facilitar así la comunicación con los demás.
Es indispensable que los niños desarrollen ambas inteligencias. Con la primera, desarrollarán autoconfianza, autoestima, sabrán reconocer sus cualidades y defectos, serán conscientes de cuál es su realidad, controlarán mejor las situaciones de presión o estrés, entre otras cosas.
Con la segunda inteligencia desarrollada, los niños podrán tener mayor empatía con los demás, sabrán desenvolverse en distintos ambientes sociales, tendrán facilidad para hablar en público y trabajar en equipo, etc.
Por último, cabe resaltar la importancia que tiene la inteligencia emocional en la educación, y los ejemplos que reciben constantemente los niños día a día, una buena I.E. puede hacer una enorme diferencia en la vida de una persona, e incluso cambiar la sociedad en la que vivimos.


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