Amor material
Por Nathaly Urias
El
amor, es un sentimiento muy hermoso. El apreciar tanto a alguien y que el
sentimiento sea mutuo es una de las mejores sensaciones de la vida. Pareciera
que todo es perfecto cuando alguien está enamorado, pero no en todos los casos
es así.
Muchas
personas se dejan llevar por lo material, por las cosas que tiene el ser
querido, por el dinero, por todos esos beneficios a los que les puedan sacar
provecho al estar al lado de esa persona “especial”, y terminan dejando en
segundo término lo que realmente es importante: sus sentimientos.
Tristemente,
el fenómeno del materialismo se puede observar con mayor frecuencia en el día
considerado “del amor y la amistad”. Sale a la luz, porque muchas personas se
ponen un poco exigentes respecto al obsequio que quieren recibir. Si no se les
llega a regalar lo que tanto desean, incluso llegan a pensar que no se les
quiere lo suficiente, de que no son valorados, que la otra persona no vale la
pena… entre otras cosas.
Y
es en este punto, donde muchos nos podemos llegar a cuestionar: ¿Por qué ocurre
esto? ¿Por qué llegar a tal grado de materialismo? ¿Por qué tanto cinismo? ¿Por
qué no simplemente apreciar los sentimientos?
Se
supone que el día de San Valentín es un día para dar y recibir cariño, de las personas que tanto queremos, amamos y
apreciamos. Hay que tomar más en cuenta de que no todas las personas cuentan
con las mismas posibilidades económicas, al igual de que el que una persona
esté posicionada en una mejor situación socioeconómica, no la hace
automáticamente mejor persona.
Tenemos
la obligación de valorar más a las personas que nos rodean, no por lo que
vemos, si no por lo que sentimos.
La
calidad moral, las buenas intenciones, los valores, la educación, la incondicionalidad,
la fidelidad… son estas cosas intangibles… las que nos pueden provocar mayor
felicidad que un simple oso de peluche, unos chocolates, un detalle costoso.
Estos mismos detalles, son los que realmente nos evidencian lo mucho que
alguien nos quiere.
Por
último, quiero resaltar que no hay porque olvidarnos de lo más importante: lo
material es lo que menos importa, cuando nos metemos con el amor.

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