lunes, 7 de marzo de 2016

POLÍTICAS SOBRE SALUD MENTAL

por Javier Flores

     Una de las tantas pandemias que afecta a la sociedad en todo el mundo, son las que tienen que ver con enfermedades mentales. La que comúnmente se está presentando, y que día con día surgen nuevos casos, es la depresión. Éste trastorno del estado de ánimo afecta a más de 350 millones de personas alrededor del mundo. Quiere decir, que sí el número total que existe por enfermedades mentales, alrededor del mundo, es de 450 millones, tan sólo por los casos de depresión, representan el 77% de ese total.
     
     La problemática afecta tanto a países desarrollados como subdesarrollados, aunque la pobreza es uno de los principales determinantes que intervienen. “Un país que presente serios problemas en la salud de sus habitantes tendrá problemas para llevar adelante un plan nacional de desarrollo de sus propios pobladores, del uso de sus riquezas y del bienestar de sus habitantes” (J. Sandoval, 2005).
      
    Algunos elementos que se necesitan analizar para entender sobre la importancia de salud mental, los explica perfectamente la Organización Mundial de la Salud. Una persona que experimenta un buen funcionamiento de los aspectos cognoscitivos, afectivos y conductuales, y, en última instancia el despliegue óptimo de sus potencialidades individuales para la convivencia, el trabajo y la recreación, se encuentra en con una perfecta salud mental.
   
     Existen programas de parte del gobierno federal en materia de salud mental, más sin embargo, los apoyos económicos se encuentran muy desproporcionados en los diferentes estados. Por poner algunos ejemplos, en la ciudad de México se concentra el 41% de los psiquiatras y psicólogos institucionales públicos, que representa 1 psicólogo o siquiatra por cada 100 mil habitantes. En otras ciudades del país como en Campeche, Zacatecas,  chihuahua, Quintana Roo existe una carencia casi absoluta de especialistas.
     
    La falta de recursos materiales también se deja sentir en varias entidades del país. No se dan abasto con medicamentos, ni con camas para los enfermos que necesitan ser internados en los hospitales psiquiátricos.
     
     Para concluir, podemos decir también que gran parte de los fracasos de en materia de salud mental, es la falta de humanismos de parte de estas dependencias federales. Se les olvida que están tratando con personas y no con objetos. El problema de las enfermedades mentales algo que nos afecta a todos.   

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