El Papa para los mexicanos.
Por Nathaly Urias.
Como todos sabemos, Jorge Mario Bergoglio,
mejor conocido como “El Papa Francisco”, visitó México la semana pasada. Llegó
el día viernes 12 de febrero, con la intención de visitar lugares donde han ocurrido
diversas problemáticas sociales, como pobreza, narcotráfico, inseguridad, trata
de personas, entre otras. Muchos medios comentan que vino para hacer que el
pueblo mexicano “recupere la fé”.
Sin
duda el fin de semana pasado presentamos un gran bombardeo de noticias, pero no
sólo en los medios periodísticos, las redes sociales se invadieron de opiniones,
tanto positivas como negativas.
Este
tema resulta bastante controversial, realmente es casi imposible ignorar la
actitud que el pueblo toma hacia esta situación. La población se ha dividido en
tres partes: las personas que se encuentran neutrales ante el acontecimiento,
los que están a favor, y los que están en contra.
Del
primer grupo no hay mucho que decir. Pero en el aspecto negativo, muchos se
quejan de que con traerlo no cambiará la situación, otros han de comentar que
es un gran elemento para desviar la atención de acontecimientos muy graves ocurridos
recientemente en el país, tales como pueden ser ejemplo los asesinatos por
parte del crimen organizado.
De
igual manera están las personas que se molestan por el hecho de que mezclen la
religión con la política. Otros tantos, incluso reprochan al Papa por los casos de sacerdotes pederastas.
Como
todos sabemos, el monopolio televisivo en México ha tenido a la religión
católica como una de sus grandes tácticas para manipular a las masas, y por lo
tanto, era de esperarse que tal fanatismo religioso se hiciera presente en esta
ocasión. Miles de personas de toda la república se tomaron la molestia de
viajar al centro del país para recibir a ésta gran figura pública. Trataban de
acercarse a el, para pedirle “milagros”, buscar la paz, su bendición.
Por
último, quisiera destacar que ésta visita fue muy bien pagada. Desde mi punto
de vista, si la iglesia católica realmente se preocupara por la situación tan
crítica en la que se encuentra nuestro país, buscaría una buena manera de
ayudar a su pueblo. No te puedes lamentar de los casos de pobreza extrema, si
en lugar de hacer campañas para ayudar a los necesitados, haces colectas para
traer a una figura pública para “dar esperanza y fé al pueblo” . Rezar, cantar, suplicarle al papa no hará que
las cosas cambien, sólo distraerá la atención de los problemas por un rato.

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